Hace unos días, reflexionando sobre la manera en la que enfoco mis clases de español, recordé un texto que escribí hace unos años para Asimétrica donde exponía mi visión acerca de la importancia de enseñar generando emociones. Por aquel  entonces trabajaba como educadora en museos con grupos infantiles y juveniles, algo bastante diferente a mi actual dedicación profesional, aunque creo que esta diferencia sólo radica en la forma, no en el fondo. En las clases, sea cual sea el nivel, intento motivar al máximo (aunque no siempre es fácil, claro está, ni una tiene siempre el día lúcido…) llevando al aula material con el que puedan sorprenderse, preguntar, reir, comentar entre ellos… Desde una polémica campaña publicitaria, a un vídeo de mis vacaciones, una “simple” viñeta de Forges o de El Roto o un cuadro de Picasso, pueden despertar emociones inesperadas que ayuden a mejorar el aprendizaje y a fijar mejor los conceptos, relacionándolos con ideas, sentimientos y experiencias reales.  De hecho, uno de mis grupos ya me ha planteado la posibilidad de llevar a cabo alguna de nuestras clases de español en uno de los museos de la ciudad: mi querida colección Rosengart.

Continuará…

http://asimetrica.org/aprendiendo-desde-la-emocion/